Amb este article breu, que tanmateix fa gala d’exquisida erudició, iniciem la publicació dels nombrosos treballs que Josep Corell i Vicent (1932-2009) va dedicar al seu poble, Foios. Ens interessa recollir els textos pel seu valor per a la interpretació del nostre patrimoni, però també per reivindicar la figura de Corell com a gran investigador, interessat pels estudis locals, per la seua comarca i pel seu poble.

Josep Corell i Vicent fou un savi, un gran filòleg que es va formar al Seminari de Montcada, a les universitats de Roma i Munic (a on, per cert, va coincidir amb el papa emèrit Benet XVI), i que va dedicar bona part del seu treball a l’estudi de l’epigrafia llatina al País Valencià. Va ser professor de la Universitat de València, Cronista Oficial de Foios i el primer president del Centre d’Estudis de l’Horta Nord (CEHN), entitat cultural fundada en 1994.

En properes publicacions honrarem la seua figura de la millor manera: recuperant la seua obra i també els treballs que li dedicaren les seues companyes i companys a la universitat o al CEHN.

LA “CRUZ DE TÉRMINO” DE FOIOS. SU RECUPERACIÓN Y RESTAURACIÓN

La ‘creu de terme’ en el moment de ser reinstal·lada seguint el criteri de Josep Corell, cronista de Foios i autor del text.

Recientemente se ha recuperado y restaurado en Foios (L’Horta, Valencia) la “cruz de término”. Esta había sido derribada al principio de la guerra civil, justamente cuatrocientos años después de su erección y, desde hacía bastante tiempo, se daba por desaparecida. El hecho nos parece lo suficientemente importante como para no pasarlo en silencio. Pero, antes de hablar de la recuperación y restauración de la cruz, quisiéramos exponer los datos históricos que hemos podido recoges sobre la misma[1].

En los alrededores de Valencia —actualmente algunas quedan ya dentro del casco urbano— hay una veintena de cruces de piedra erigidas por los jurados de la ciudad entre finales del siglo XIV y finales del XVI[2]. Suelen encontrarse en las principales carreteras de acceso a la ciudad, muy a menudo en la confluencia de dos caminos. A estas cruces se les viene dando, desde hace bastante tiempo, la denominación, a nuestro parecer impropia, de “cruces de término”[3]. Una de estas cruces se levantaba en la misma confluencia del llamado “Camí de la creu” con la Nacional 340, quedando a la izquierda de ésta y, por tanto, en término de Fofos[4]. En este punto, el camino forma un ensanche en medio del cual se encontraba la cruz, quedando suficiente espacio para el tráfico a ambos lados.

«El monumento presenta un estilo de transición del gótico al renacimiento. Las tracerías de las “ventanas” de la cruz son claramente góticas. En cambio, las imágenes, la guirnalda y la cruz propiamente dicha tienen un aire renacentista. La peana consta de tres gradas octogonales de 26 cm. de altura por 29 cm. de profundidad cada una[16]. Dentro de la peana va empotrada la basa, también octogonal y adornada con unas molduras. Esta, un bloque de 71 cm. de alto por 85’5 cm. de ancho, presenta en la parte superior un rebaje cuadrado de 36 cm. de lado para sujetar el fuste. A diferencia del original, que era todo de una pieza, el fuste actual consta de cuatro partes mide 333 cm.; es cuadrado en los primeros 38 cm. y octogonal en el resto[17]. Sobre el fuste descansa un capitel de 61’5 cm. de alto por 52’5 cm .de ancho, que ostenta el escudo de Valencia en sus cuatro caras.»

La primera noticia que tenemos sobre una cruz en este punto aparece en una “crida” que hacen los jurados de Valencia, el 30 de julio de 1332, prohibiendo terminantemente apacentar el ganado en la huerta de la ciudad. Uno de los puntos de referencia que dan, al indicar los límites de dicha huerta, es la cruz de Foios. He aquí el texto: «Encara us fan saber que, per esquivar tales e dampnatges de la orta, és ordenat que null hom, privat o estranyn, no gos tenir en la dita orta nengun bestiar lanar o cabriu, ço és, del Riusech de Cataroja a ençà, axí com davalla tro a la mar, e puja tro a la cequia de Quart e de Moncada, e davalla tro a la creu que es posada en lo cami de Murvedre, aprop Meliana, et devalla tro a la mar. Et qui contra farà, perda lo bestiar»[5]. Esta noticia, la primera sobre una cruz en este punto es, a la vez, la primera que tenemos sobre una cruz de término en toda Valencia. A partir de 1332, la prohibición —al parecer no hacían caso de ella— se repite durante varios años y casi con los mismos términos[6]. Aunque la documentación no lo dice, podemos afirmar que la cruz era probablemente de madera, y que fue sustituida, en fecha desconocida, por otra de piedra[7]. Pero tampoco es ésta la que ha llegado hasta nosotros, ya que el año 1535 cayó en tierra[8]. Con el fin de sustituirla, los jurados de Valencia, en la sesión de 3 de septiembre de 1535, tomaron el acuerdo de encargar una cruz nueva: «Item, per quant en lo camí de Morvedre, camí real e publich, que va de front Meliana, y ha una creu de pedra, la cual creu stá en terra, perque la pedra se es levada, concordantmen provehiren que la dita creu sia feta, e sia feta vasa, canó y capitel per a la dita creu, e sia pagat lo que costará per lo dit sotsobrer…»[9]. En la obra colaboraron varios canteros y escultores: Pere Vilanova cortó una piedra de dieciséis palmos para el fuste; Joan Gascó y Pedro de Bordeos prepararon el fuste y el capitel; Jaume Vicent empezó a esculpir la cruz, que fue terminada por Jeroni Nadal; Joan Peris labró las piedras de las gradas; Pere Vilanova, de nuevo, se encargó de las obras del basamento y de enarbolar la cruz. La obra se realizó bajo la dirección de Joan Baptista Corbera[10].

«Finalmente, la cruz, de 111 cm. de altura por 102’5 cm. de ancho, representa en su anverso, que mira hacia la ciudad de Valencia, al Crucificado acompañado de los símbolos de los cuatro evangelistas.»

Aunque a principios de noviembre de 1536 ya estaba acabada la cruz, no fue eregida hasta enero de 1538[11].

Cuatro siglos más tarde, es decir, a principios de la guerra civil, fue abatida la cruz; tan sólo quedaron en pie las tres gradas y la basa.

En 1980, cuando empezamos a interesarnos por la cruz, ya nadie sabía nada de su paradero; simplemente se daba por desaparecida. Después de recoger toda la documentación oral y escrita que pudimos, procedimos a retirar los escombros que se habían acumulado durante años junto al basamento. Lo hicimos con la vaga esperanza de encontrar algún resto; pero sólo aparecieron unos pequeños fragmentos de una grada. Dado que el lugar, por una serie de circunstancias, no resultaba ya nada adecuado para los restos, se acordó trasladarlos, de momento, a un local del Ayuntamiento.

El 20 de marzo de 1981 publicamos en el Diario de Valencia una nota, juntamente con una fotografía de la cruz, solicitando que si alguien sabía algo de ella, tuviera la amabilidad de comunicárnoslo[12]. Quiso la suerte que el mismo día nos dieran la grata noticia de que la cruz se encontraba en un almacén en el Monasterio de San Miguel de los Reyes[13]. Obtenida del alcalde de Valencia la debida autorización, nos llevamos los fragmentos de la cruz y los depositamos en el Ayuntamiento de Foios. Dichos fragmentos eran: parte del fuste, el capitel, perfectamente conservado, y la cruz bastante dañada por ambas caras[14].

La Corporación Municipal encargó al arquitecto Antonio Corell el proyecto de restauración y del nuevo emplazamiento de la cruz[15]. En su restauración han trabajado conjuntamente José Granell Velero, Eugenio Merenciano Deval y José Marí Morelló, los tres de Masarrochos.

Para su emplazamiento se ha urbanizado una explanada en las afueras de la población y junto al “Camí de la creu”, respetando así, en la medida de lo posible, su emplazamiento primitivo.

Por fin, el día 22 de septiembre de 1984 se colocó la primera piedra, y el 29 del mismo mes fue enarbolada la cruz.

«En el reverso, que mira hacia el Norte, se representa a la Virgen con el Niño en brazos, rodeada asimismo de cuatro figuras: a su derecha aparece San Vicente Mártir vestido de casulla y apoyando su mano izquierda sobre una cruz aspada; a los pies, y en actitud suplicante, la figura de un monje con el báculo en sus manos […]; a la izquierda San Vicente Ferrer, y arriba, el sol, símbolo de la divinidad, frecuentemente asociado a la Virgen. Una guirnalda une los cuatro extremos de la cruz, centrando de esta manera las figuras de Cristo y de la Virgen y sirviendo, a la vez, de soporte a las restantes […].»

El monumento presenta un estilo de transición del gótico al renacimiento. Las tracerías de las “ventanas” de la cruz son claramente góticas. En cambio, las imágenes, la guirnalda y la cruz propiamente dicha tienen un aire renacentista. La peana consta de tres gradas octogonales de 26 cm. de altura por 29 cm. de profundidad cada una[16]. Dentro de la peana va empotrada la basa, también octogonal y adornada con unas molduras. Esta, un bloque de 71 cm. de alto por 85’5 cm. de ancho, presenta en la parte superior un rebaje cuadrado de 36 cm. de lado para sujetar el fuste. A diferencia del original, que era todo de una pieza, el fuste actual consta de cuatro partes mide 333 cm.; es cuadrado en los primeros 38 cm. y octogonal en el resto[17]. Sobre el fuste descansa un capitel de 61’5 cm. de alto por 52’5 cm. de ancho, que ostenta el escudo de Valencia en sus cuatro caras. Finalmente, la cruz, de 111 cm. de altura por 102’5 cm. de ancho, representa en su anverso, que mira hacia la ciudad de Valencia, al Crucificado acompañado de los símbolos de los cuatro evangelistas. En el reverso, que mira hacia el Norte, se representa a la Virgen con el Niño en brazos, rodeada asimismo de cuatro figuras: a su derecha aparece San Vicente Mártir vestido de casulla y apoyando su mano izquierda sobre una cruz aspada; a los pies, y en actitud suplicante, la figura de un monje con el báculo en sus manos[18]; a la izquierda San Vicente Ferrer, y arriba, el sol, símbolo de la divinidad, frecuentemente asociado a la Virgen. Una guirnalda une los cuatro extremos de la cruz, centrando de esta manera las figuras de Cristo y de la Virgen y sirviendo, a la vez, de soporte a las restantes[19].

Foios ha querido dar así un marco digno a esta cruz, que es el monumento más antiguo y valioso que se conserva en la localidad. Añadamos, por último, que existe ya el proyecto de construir un casalicio para cubrir la cruz, el cual, además de realzar su importancia, la preservaría de las inclemencias del tiempo.

JOSÉ CORELL VICENT,

Cronista de Foios

[1] Sobre la cruz de término de Foios, véanse nuestros artículos: “Foios ha recuperat la creu gótica”, Butlletí d’Informació Municipal núm. O (juliol 1981); “La creu gòtica de Foios”, Butlletí d’Informació Municipal, núm. 4 (octubre 1984).

[2] La bibliografía sobre las cruces de término de Valencia es muy escasa; en realidad la única monografía sigue siendo la de S. Carreres Zacarés, “Cruces terminales de la ciudad de Valencia”, ARCHIVO DE ARTE VALENCIANO, 13 (1927), págs. 83-108; (14 (1928), págs. 65-83. Véase también Yola (seudónimo de J. Martínez Aloy), “Las cruces divisorias de Valencia”, Las Provincias, 21 de febrero de 1898; M. González Martí, “Les Sitches de Burjasot”, Anunciador Valencia, enero de 1913; F. Carreras Candi, La “creu cuberta” de Barcelona (Barcelona, 1916) N. P. Gómez Serrano, “L’horta de Valencia II”, Las Provincias, 17 de junio de 1927; J. E. Galiana Soler, “Las cruces de término”, Valencia Atracción, 22 (1928), 19; J. Martínez Aloy, Geografía General del Reino de Valencia. Provincia de Valencia, I (Barcelona (s. a.), se ocupa también de las cruces a lo largo del tomo indicado.

[3] La denominación sería correcta si sólo se quisiera dar a entender con ella que dichas cruces se encuentran, no dentro de las poblaciones, sino en el campo o término de las mismas. Pero la consideramos impropia cuando se quiere significar con ella que estas cruces tenían como finalidad delimitar la huerta de Valencia o sus límites jurisdiccionales, como hacen Yola, “Cruces divisorias”; N. P. Gómez Serrano, “L’horta de Valencia”; J. E. Galiana y Soler, “Cruces de término”; V. Salvador y Monserrat, Guía urbana de Valencia antigua y moderna (Valencia, 1876), tomo II, págs. 457 y s. En la documentación original nunca se hace referencia a dicha finalidad. En cuanto a las distintas hipótesis propuestas sobre la finalidad de estas cruces, véase S. Carreres Zacarés, “Las cruces terminales”, ARCHIVO DE ARTE VALENCIANO, 13 (1927), págs. 83 y s.

[4] Aquí conviene aclarar dos puntos que han provocado no poca confusión. En primer lugar, aunque la documentación original, al referirse a la cruz que nos ocupa, habla invariablemente de la cruz “del camí de Meliana” o “del camí de Murvedre”, sin embargo, ésta se encontraba en término de Foios. Así que S. Carreres incurre en error al atribuir a Meliana (“Cruces terminales”, ARCHIVO DE ARTE VALENCIANO, 14, 1928, págs. 73 y s.). En segundo lugar, la cruz en cuestión es distinta de otra cruz gótica que, hasta 1898, estuvo erigida junto a la ermita de Nuestra Señora de la Misericordia, a menos de 200 metros de distancia de la anterior, y que, tras haber sido rescatada y restaurada, se halla en la iglesia parroquial de Meliana. V. Boix, que todavía conoció las dos cruces en pie, las distingue perfectamente: «A una legua de Valencia, mas allá de la cruz de Foyos, y en medio del camino Real, se levanta una cruz de piedra que se llama de la Victoria» (V. Boix, Valencia histórica y topográfica: Relación de sus calles, plazas y puertos…, Valencia, 1862, vol. I, pág. 245). La confusión vino mucho tiempo después de haber desaparecido ambas cruces y antes de que se recuperaran. Se llegó incluso a afirmar que Meliana se había apoderado indebidamente de la cruz de Foios (cfr. B. Bueno, “El Ayuntamiento acuerda recuperar la cruz gótica…”, Las Provincias, 9 de agosto de 1980; véase la respuesta anónima “A cada cual lo suvo”, Las Provincias, 29 de agosto de 1980). Sobre la cruz gótica de Meliana, véase J. Martínez Aloy, Geografía general del Reino de Valencia. Provincia de Valencia I, págs. 965 y s.; J. María Rausell Montañana, “La cruz de término”, en Meliana. Bodas de oro de la Cooperativa Eléctrica 1923-1973 (Meliana-Valencia, 1973) (sin paginación, fol. 66 r).

[5] A. M. V. Manual, 3, fol. 15.

[6] Hemos encontrado la prohibición en “les crides” del 4 y 17 de junio de 1333, del 6 de agosto del mismo año, del 28 de julio de 1334 y del 18 de junio de 1339 (A. M. V., Manuals, 3, fol. 50 r., 62, 79 v.; 98 r.; 286 r, respectivamente).

[7] Nos basamos en el hecho de que, en 1372, los jurados de Valencia, al tomar el acuerdo de erigir la cruz de piedra de Almácera, dicen que la han encargado porque “a present no hi haja alcuna” (A. M. V. Claveria Comuna, m. 51, 7 de mayo de 1372). Dado que, por otra parte, consta que ya el año 1332 había una cruz en el término de Foios, parece desprenderse de aquí que ésta debía ser de madera (cfr. S. Carreres Zacarés, “Cruces terminales”, ARCHIVO DE ARTE VALENCIANO, 13, 1927, pág. 85).

[8] A. M. V., Fábrica de Murs i Valls, Llibre de Provisions, 1529-1576, 3 de septiembre de 1535.

[9] A. M. V., Fábrica de Murs i Valls, Llibre de Provisions, 1529-1576, 3 de septiembre de 1535.

[10] A. M. V., Sotsobreria de Murs i Valls, d3 114, 18 de enero de 1536; 10 de febrero de 1536; 6 de marzo de 1536; d3 115, 7 de junio de 1536; d3 115, 9 de abril de 1537; 24 de septiembre de 1537 y 26 de enero de 1538. De Joan Gascó y Jaume Vicen era también la cruz del camino de Aragón (1535). Sobre otras obras del escultor Jaume Vicent en Valencia, véase Gran Enciclopedia de la Región Valenciana, tomo 12, pág. 189. A Joan Baptista Corbera se le deben también las cruces de la Victoria, junto a la Nacional 340, entre Sagunto y Almenara (1542), la de Museros (1546) y la del camino de Torrent (1556). Para otras obras suyas en Valencia, ver también Gran Enciclopedia de la Región Valenciana, tomo III, página 246.

[11] A. M. V., Fábrica de Murs i Valls, Llibre de Provisions, 1529-1576, 14 de noviembre de 1536; Sotsobreria de Murs i Valls, d3 116, 26 de enero de 1538.

[12] Según hemos podido averiguar, poco después de haber sido derribada la cruz, vino a Foios un delegado de la Comisión Provincial de Monumentos y, tras obtener del Ayuntamiento la autorización correspondiente, se llevó la cruz a Valencia, donde pasó por diversos lugares.

[13] J. Corell Vicent: “Foios quiere recuperar la “creu gótica”, Diario de Valencia, 20 de marzo de 1981.

[14] Parte del fuste se encuentra actualmente en el refectorio del Monasterio de Nuestra Señora del Puig, sirviendo de pedestal a un púlpito. El estado de la cruz, cuando la encontramos, era el siguiente: en el anverso faltaba la cabeza del águila y la del toro el león había desaparecido por completo; el Cristo había sido restaurado, así como la imagen a su derecha. En el reverso faltaba la cabeza del Niño, la de San Vicente Mártir, y había sido restaurada la cabeza de San Bernardo (?) y la de San Vicente Ferrer.

[15] La Memoria fue presentada en el Ayuntamiento de Foios el 29 de octubre de 1982: Proyecte de restauració de la creu gòtica de Foios. Construcció d’un casalici de protecció.

[16] Se han utilizado algunos bloques originales; otros, muy deteriorados ya, o que se habían roto al extraerlos, han sido sustituidos por bloques nuevos

[17] Dado que solamente hemos podido recuperar una parte del fuste original, se ha aprovechado ésta y se ha hecho de nuevo el resto, respetando las medidas originales.

[18] Creemos que puede tratarse de San Bernardo de Claraval. En efecto, la figura viste un hábito holgado, lleva la cabeza raspada, quedándole sólo una delgada cinta de cabello, y en su diestra sostiene un báculo (cfr. R. M. Durán: Iconografía española de San Bernardo, Tarragona, 1953). Por otra parte, la cruz se hallaba cerca del ex-monasterio de jerónimos San Miguel de los Reyes, el cual, desde su fundación en 1371 hasta que cambió de titular en 1546, fue un priorato cisterciense conocido con el nombre de “San Bernat de Rascanya” (cfr. V. Gascón Pelegrí, San Bernat de Rascanya, Valencia, 1967).

[19] Una guirnalda similar tienen también las cruces de Mislata, del camino de Aragón, de Pere Mora (en la carretera de Picaña a Torrente), de Vistabella, y de Moncada. Estas cruces nos recuerdan un poco las cruces irlandesas —scrolls— con su rueda o guirnalda (cfr. J. Pijoan, Summa Artis, Historia general del arte, Madrid, 1966, vol. VIII, págs. 75-86).

Títol La “cruz de término” de Foios. Su recuperación y restauración
Autor Josep Corell i Vicent
Bibliografia completa CORELL VICENT, Josep (1984), “La cruz del término de Foios. Su recuperación y restauración”, dins Archivo de Arte Valenciano, 65, Valéncia, ps. 85-87.
Data de publicació Dilluns 11 de gener de 2021

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